28.12.08

( . . . )

Solo sin los insertos odios, o los oídos o tres, ni sol ni solos




16.11.08

Intacto

Esta mañana (entre paréntesis).
(Carezco de una coraza que mantenga a las furias a raya. Es molesto. Aspiro aún ser un tipo de rangos pequeños, uno de esos a quienes las emociones apenas se les asoman en la cara y el mundo observa como verdaderos misterios de paz e indiferencia. Lejos. Acá la sangre hace de las suyas y corre enérgica al rostro para gritarle al resto que existe y hay legitimidad en su frenéticos pasos. Infantil).

Los que forman espacios.
Habitamos un pueblo quieto, por tanto inquietante. Son 39 casas propiedad de 34 familias, hay una de ellas que ha construído para sí 6 casas que habita por periodos de dos meses cada una. Son los Ja. El centro del caserío está formado por una plancha de cemento, sobre la que todas las familias colocaron mosaicos de distintos colores, el cuadrado de forma con 23 mosaicos de un lado y 23 mosaicos del otro lado, sumando 529 mosaicos en total. Las caras verticales, oeste y este, son de Cristo. Las caras horizontales, norte y sur, son de la victoria. Cada familia cargó 15 mosaicos de sus casas, los Ja llevaron 34, por ser el clan más grande. En el centro de la plancha hay un pequeño jardín con exactamente 21 plantas, 20 de ellas son apenas arbustos secos y espinosos, queda una que se alza verde y lanza floresitas blancas todo el año y dice Dios es mi Juez.

Peregrinamos uno por uno.
Al lado este del pueblo se acuesta una montaña que rompe la luz del sol en las mañanas, la llamamos el Monte del Silencio Intermitente, en la cara que da a nosotros construímos escaleras en zig-zag que llegan a su cima. Pudimos armar una sola escalera recta, pero después de una cerrada votación, se decidió que el zig-zag permitía espacios para el descanso y obligaba a ver simultáneamente el trayecto y el pueblo que se va quedando abajo, por ello tiene una placa al inicio que anuncia Andador de los que Todo lo Ven. Cada casa envía un miembro al que da el título de Jefe del Día que Toca, puede ser adulto o niño, hombre o mujer, amo o sirviente. A cada uno le toca un turno asignado en una lotería para ascender el andador. Nos gusta no cruzar palabra, a menos que al subir por los cientos de escalones nos topemos sorpresivamente, entonces emitimos un sonido agudo que anuncia nuestra presencia y le dice al otro "existo y en mi tú también existes". Por eso el Silencio Intermitente, pues aunque debiera ser quizás el Sonido Intermitente, creemos que la intermitencia pertenece al tramo más largo de las cosas, y lo que define al monte entonces es nuestro aullido, que es muy breve, pero nos hace los habitantes de la montaña.

No todos llegan.
El andador se vuelve cada uno y así lo usamos. Algunos se contentan con subir dos módulos y pensar en la cima a la que no aspiran llegar. Otros andan y desandan hasta la mitad, por que el suyo es un camino hacia el pueblo, no desde él. Los menos se lanzan directo al fin, ven al pueblo de reojo, todo en ellos es el deseo de hallar y no encuentran placer en la búsqueda. Esos son los Jefes del Extrañamiento y los Meses que Rompen. Las reglas dicen que de cruzarse, debe haber entre ellos una lucha para asignar lugares de ascenso, el que logre poner al otro con las dos rodillas sobre el mismo escalón tiene el derecho automático de seguir su camino, mientras el vencido deben permanecer en la misma posición de rezo y sumisión hasta que otro Jefe del Extrañamiento y los Meses que Rompen llegue a donde se encuentra y mediante una nueva lucha de asigne al que puede seguir. Yo me he quedado de rodillas un día entero (12 horas). Es otro viaje y otro fin.

Ciento cuarenta.
Al terminar los escalones hay una pequeña terraza, cada uno de sus lados mide 35 pasos, quienes llegan a ella deben andar su borde y contar los 140 pasos, que son la suma de 23 + 23 + 21 + 34 + 39, 140 es entonces el Número que Sumamos cuando Sumamos el Pueblo Entero. Cada paso ocurre en un segundo, dedicamos entonces 2 minutos a nombrar la jornada que nos trajo aquí, y 20 segundos a quedarnos sólo con 3 palabras que logren definirla completa. Las mías esta mañana fueron: sangre, lejos e infantil.

Volver a bajar es la alegría.
Detrás de la terraza hay una reja siempre abierta seguida de tres escalones y el inicio de una vereda que se abre paso entre un pasto siempre crecido. A la vereda no le hemos puesto nombre porque la hemos creado nueva y con los pies, no ha sido una intención. No hay ahí tampoco un descenso largo, el lado de la montaña que no da a nosotros es una cuneta con árboles y plantas puestos ahí por otra fuerza, en cuyo centro se forma durante 4 meses del año una laguna de lluvia. Por pereza lo conocemos como el Valle de la Ternura Infinita y en él tenemos el impulso (y la anuencia) de abrazarnos mucho, acostarnos sobre sus hierbas, caminar desnudos y, cuando así lo necesitamos, iniciar coitos en los que todos participan sonrientes (el coito entre dos es mal visto entre nosotros porque desdice la Ternura Infinita y hace del cuerpo un territorio que acaba en dos manos).

La mañana de mañana.
Bajé por primera vez al Valle y las palabras sangre, lejos e infantil perdieron fuerza. Vicios de quienes somos del clan Ja. Entonces pensé que las de hoy deberían ser las palabras ojos, alegría y compartido. Entré en la belleza y entendí que belleza y ternura forman una misma cosa de la que está hecho mi cuerpo, que es el cuerpo de todos los que probaron el Valle conmigo. Nuestro origen es la sonrisa del coito, no sólo de quienes así se reproducen, nuestro padre y nuestra madre, sino de la totalidad de encuentros ocurridos, entre pares de madres y pares de padres, ellos escriben el Placer que se Cierra sobre sí Mismo, y quienes nacen 9 meses después están hechos del esperma que les dio carne y del esperma que guardado en los cuerpos o regado en la hierba, les dio alma. Al confirmarse la existencia de un nuevo habitante del pueblo en el vientre de las mujeres, de una bolsa de cuero sacamos un número (de todos los número que corren entre 1 y 34), así se decide a qué familia pertenece y agregamos su llegada a un 140 que se ensancha y al tiempo, se mantiene intacto.

27.10.08

The Lord, she said

"I'll tell you this", she said, "there is no thing with your name written on it where I am falling". She was the Queen of endings, holding permanently a stick on her hand to draw imaginary lines everywhere, where others started, and over all, others ended. He, of course, paid no attention to her sayings. Sitting down looking up to her angry face was all too common now. Her fallings consisted on putting all wrong things into her bag and walk around in circles demanding forgiveness for her current stupidity. He punished her by resiliently saying nothing, keeping his legs open and his hands comfortably on the wood table, moving rhythmically along any song. Their song. She hated him for allowing her to be cruel, for being a painless victim. Reaching limits was what was left to remember their companion. "I'll turn my back on him, for no one who takes that much screaming deserves my presence. I'll slap him as hard as I can as a reward for him remaining sitted when I left the room. I'll knock him right down with the doug roller, maybe the blood running down his head will remind him to defend himself", and she added a million wounds and bruises 'til he was a minute from dying before her eyes, and in that precise moment, when his life depended completely on her will, she finally felt a reminder of him being a body, a living thing with a voice of his own, a laughing creature, it was only within all that anger that she could be certain he was other separated from herself, from the compilation of all the fury and the damage she just inflicted him, she could love him again and put her hands to heal him. She had silently forgiven him for making her into a monstrous girl. "The Lord", she said, "he will spit on both of us for being together all these years, with no mercy he'll punch us each for all kisses and huggings we had, we'll die, u hear me?, we'll die for this happiness, we'll die once already death, turned into floating bodies for eternity". He pulled the chair back, got on his feet, walked towards her, grab her hand into his, "Let's go to bed hon". She was right, they'll die endlessly, but what a noisy and pleasant death each would be.

24.10.08

Epifanía II (o de cómo un nombre se volvió un día)


Hoy me hice un tatuaje. Es un nombre que merece ser visto repetidamente para recordar los desbarres que me he permitido. Como una mancha que hace honor a mis debilidades, se las apropia y las presenta como algo casi hermoso. Quería hacer de una mueca algo bello. Pensé que era un tatuaje que nada debía al presente, su propósito era empujarme al futuro desde mis anteriores atascos. Me equivoqué. Lo supe todo el tiempo que la aguja me abría la piel, lo supe en cuanto la palabra se fue formando en mi hombro. Este es un tatuaje muerto. Pertenece sólo a este día, aquí nació y aquí perdió su sentido. Es el tatuaje de 40 minutos. Nada más. No cambia nada. Los tatuajes no son historias, y mi hombro agradece su presencia. Nada más. He cambiado menos de lo pensado. Sigo dispuesto a mil desbarres, a perderme en esos cuerpos que se encuentran siempre dispuestos, a quedarme quieto con mil inquietudes girando en mi pecho. Que uno siempre viene al lado. Tuve el impulso de salir corriendo y eso hice. El tatuaje cumplió su misión. Soltó varios veintes que cayeron ruidosos, metálicos en mi estómago. Me he vuelto un llenador de huecos. Ocupo exacto horas y espacios disponibles, y lo hago sonriendo, porque para eso sí me han servido los años, para callar pequeñas tragedias. Lo podría seguir haciendo, porque me contenta mucho, mucho pero cada vez menos. Porque en realidad no creo en el tiempo, ni en la adquisición discreta de afectos. Porque ha valido cada minuto y en mi cada minuto ha sido exacto. Sí, podría hacer de estas complacencias una profesión y seguirían encaramándose minutos exactos, y visiones que me rompen enterito. Soy de la belleza. Esperaría discreto la oportunidad de verla, desde esa distancia inquebrantable y sostener furioso que un beso basta para hacerla mentira. Pero están los veintes, y el tatuaje, y yo, que soy peor. Sí, la belleza, pero conmigo. Pensé que temía no ser concretado, que a la vuelta de miles de minutos me encontrara incompleto. También ahí me equivoqué. Mi miedo es la certeza de mi incompletitud y mi absoluta incapacidad para serme en esos minutos. No puedo concretar a nadie, no puedo dar a nadie minutos que sean igualmente exactos, no me acuesto con nombres, sino con ideas. No he siquiera aprendido a pedir y sigo queriendo ser un universo con la boca cerrada. Un universo que además alguien debe abrazar sin chistar. Quiero que me quieran como quien no tiene remedio, como una obviedad, algo inevitable, precipitado, inmediato, rotundo. Y aun, he mentido poco. Sí, existe, y podría devorarme todo esto si en un momento viniera saltando a darme vueltas y darme un beso en la nuca. El tatuaje escupió su razón y me parece mejor. Es hoy y soy todo oídos.

22.10.08

Molesto

Imágenes resbalosas, líquidas fugas entre manos. Fluyen contentas de muerte, dispuestas a diluirse en el resto, un cementerio ondulante de pensamientos, de formas en que uno pone las comezones listas para el papel. Al inicio la pantalla, vacía, indefensa, ajena aún a sus contenidos, un blanco que se menea vulgar en el tiempo.
Las palabras tienen caderas anchas, sobradas, asibles. Labios repulsivamente rojos y el cabello perfumado de alcoholes. Su aliento es apenas soportable, tan de guardados.
Te impregnan sus pestes como precio a sus placeres. Cuerpos insolentes, de piernas cerradas y vaginas hirientes, nunca heridas. Los senos posados sobre esos brazos tiesos, pegados inertes al cuerpo. Negadas a serse, estériles, sus sangres infértiles, usables apenas para mentir la idea de vida, mancharse excedidas.
Encuentran y mueren, se crecen llegadas de momento. Te mastican entero entre sus coños. Es su tiempo, El remate cálido de una vida tibia. ¿Cómo podrían vivir sin ser así expuestas? Si nacidas para ser usadas, cubiertas, su momento de exilio será carnal, crudo, en el margen de lo censurable.
Tú, quieto, dejas tus imágenes ser exprimidas. Eyaculas impertinente y buscas la salida más obvia, la luz al final del texto, salvado de exteriores.
Hombre, entonces niño de ojos cerrados y sentidos agachados tras los diarios, te lames las manos vulneradas, ajustas firmes tus zapatos y te duermes entrampado.
Hombre, no puedes ser palabra, no con tus manojos que cuelgan obvios, casi tristes, siempre a mano, casi casi, sexo seco. Condenado a coitos repetidos, torpes, indistinguibles. Hombre olor saliva.

21.10.08

Fumó un cigarro, miró al cielo y prendió otro cigarro. Cielo y cigarro son palabras que confortan, porque no mienten sobre sus objetos. Como ventana o espejo, o todas las cursilerías que uno termina por hacer suyas. Quien fuma y ve al cielo, en ese orden o simultáneamente o intermitentemente, busca lo no sólido: ¿el aire?. Humo y nubes son (lo acabo de decidir) formas condensadas de aire. Será por evidenciarse el cuerpo. Será por inventarse sentidos ahí donde todo es risible. Será porque cada instante merece ser descrito y en la palabra uno termina por lo contrario: vaporizarse. Será y es completamente innecesario preguntar. Como los nombres, te llamas y te pareces tan poco. También aire visible. Forma condensada de alientos. También algo que se dice y mira en busca de confort. También innecesario. Entonces, fumo un cigarro, miro al cielo... y aquí: un largo bostezo.

18.10.08

The Gap

No mide más de 1 o 2 milímetros y es uno de mis huecos favoritos (no hay muchos en realidad). He aquí un pequeño homenaje a los poseedores del conmovedor front-teeth-gap:







13.10.08

Eso de las horas...


Hoy salí a la calle, caminé dos calles y no pude mas. No estoy listo aún para la ciudad, sus banquetas y horas que parecen no tener llenadero. Me fui a casa de una amiga y me dormí en su cama tres horas, después de ponerme demandante con cuanta persona es merecedora de mis afectos. Tendré que enfrentar más sabiamente el desempleo o terminaré sofocando hasta a mis gatos. Me iré a la cama pensando que éste en realidad fue un día de avanzada, que los que vienen estarán llenitos de lecturas, escrituras, pláticas, risillas e indispensables silencios. Comentaba hace poco con Mr T que la primera implicación de manejar un auto es perder el cuerpo, perderle el sentido y olvidar sus atributos. 2008 ha sido el año del no-cuerpo. Me daré a la tarea de recuperarlo meticulosamente, una extremidad a la vez. Mañana será el día de mi pierna derecha. Se aceptan sobadas.

9.10.08

Alberto Korda (reloaded)

Escribe Mauricio Vincent para El País:

"Alberto Korda es el fotógrafo cubano más conocido... y a la vez el más desconocido. Sus imágenes legendarias del Che Guevara y de Fidel Castro forman parte de la iconografía y del mito de la revolución cubana, pero Korda fue mucho más que el hombre que retrató a sus líderes. "Sólo el 10% de su obra tiene que ver con el tema de la revolución", asegura su hija Diana Díaz, feliz porque, por fin, una exposición y un libro descubren al otro Korda: al gran creador que convirtió la belleza femenina en arte e hizo de la publicidad y la moda un espacio de vanguardia que sobrevive hoy."

Aquí 8 justificaciones:









(Hoy quiero irme al mar...)

6.10.08

Ashes of time (are timeless?)

La vi, casi por primera vez este fin de semana (recapitulando: este fin de semana hice muchas cosas casi por primera vez), y de ahí salió la entrada inmediatamente anterior a ésta.

En fin, una buena nueva en un día sin sol:

Wong Kar-wai’s Phoenix Project, Rising at Last

De la versión viejita (la parte I... ahí ud sígase):



4.10.08

X, o la palabra inconclusa que es orilla de todas las cosas (que merecen ser sonido)


X es palabra irrepetible, una vez dicha no deja espacio para agregarle algo encima, es culminación de sentidos. Dije X, no hay vuelta atrás, soy sujeto de X (o su reverso: la indiferencia). X es de un sonido tan horrible que no me atrevo a escribirla o decirla y prefiero, sinceramente, no escucharla. Molesta por ser ultimatum, un último cigarro y cientos de tiendas cerradas, o a distancias no caminables. X dice esto es el fin de todo lo anterior, y no ofrece pasillos ni banquetas. X traba los pies, no es un muro, son los pies que juntos ya no se recuerdan andariegos. Maldita palabreja X, terminas con los juegos y no ofreces ojos ciegos o solesitos mañaneros. Nada que sumarte y eres, al tiempo, criatura inconclusa. Monstruosa cosa de múltiples brazos que cuelgan inermes habiendo tanto que abrazar. Aquí, en mi garganta estarás condenada a caminar en circulos sin ser jamás tu sonido. Puta.

30.9.08

Relativo

Es recurrente. Cuando me despierto y este cuerpesito parece ajeno o el sol no basta para des-desolarme, busco sentirme pequeño e irrelevante. Encontrar algunas cosas que no son relativas y que contienen una parte de lo que me parece maravilloso en el mundo: belleza, dolor, historia...

Esta canción siempre lo consigue:




La Letra:

"Southern trees bear strange fruit,

Blood on the leaves and blood at the root,

Black bodies swinging in the southern breeze,

Strange fruit hanging from the poplar trees.

Pastoral scene of the gallant south,

The bulging eyes and the twisted mouth,

Scent of magnolias, sweet and fresh,

Then the sudden smell of burning flesh.

Here is fruit for the crows to pluck,

For the rain to gather, for the wind to suck,

For the sun to rot, for the trees to drop,

Here is a strange and bitter crop".



La razón:



22.9.08

Lorca y sus huesos



"Cada ciudad tiene su propio vía crucis. En el caso de Granada, se trata de un camino sinuoso e inquietante: el que va desde la calle de la Duquesa hacia los alrededores de Alfacar. Fue allí donde se produjo, el 18 de agosto de 1936, el martirio del poeta Federico García Lorca..."

"Desde georradares hasta genetistas. Todo está listo para recuperar e identificar los restos de García Lorca y de quienes compartieron su martirio en los albores de la Guerra Civil. La familia del poeta ha levantado su veto. La última palabra la tiene el juez Garzón." El Pais


No se si ponerle nombre a los huesos sirva para cerrar un siglo, a mi me calma los nervios y en el más católico de los sentidos da al menos un sitio de peregrinaje...

20.9.08

Somos las dolorosas


Hemos leído muchos libros y frentes, somos seis. Despertamos en combinaciones distintas cada día, a veces dos, a veces más, a veces incluso sumamos seis. Tenemos diálogos clasificados, también tenemos frío y reiteradamente, hambre. En las bolsas cargamos aguijones, son los instrumentos de nuestras faenas, los portamos en la espalda como trofeos: somos las dolorosas. Hacemos mucho ruido al caminar, y nos reimos escandalosamente. Las banquetas son nuestras, junto con los sillones y tres baños. Nos sabemos canciones en común, a veces las cantamos ebrias. Eso nos separa de los indolentes. Si los significados son pocos, nos encargamos de estirarlos hasta que una grita por piedad. La dejamos quieta unos días, hasta que recupere sus capacidades de martirio. Sí, es un poco aburrido, pero nos basta, en la simulación caben exactos nuestros deseos de entrega y su falsedad. No estamos y sobre todo, nunca lloramos. Las dolorosas son calladas e incompletas, los desgarres, el asunto que nos mantiene unidas, se ven a solas y a obscuras. Por eso a veces nos tomamos las manos, nos damos besos en la cara, y sonreimos cómplices. En el silencio somos las más espléndidas, generosas criaturas de uñas largas y voces voraces. Agotadas rezamos:
"En cuatro, dolorosísima existencia, nos ponemos,
haznos tu cara y deja espacio para la insolencia de quien hace del placer incompleto un universo,

sean nuestros vientres cacharros del vacio,
y nuestros sexos desprecien y admitan a todos, coagulen los líquidos de quienes nunca tienen nombre.
Déjanos, dolorosísima totalidad, morir un poco cada día y guardar tu inclemente memoria para aquel que sea verdaderamente
el último segundo."

15.9.08

Aquí el absurdo


Está bien, te voy a contar la historia del absurdo, que es una bitácora de paréntesis. Un monumento hermoso a lo irrelevante. Empieza con los silencios. Te sientas cómodo en un sillón y callas todo. Miras como quien algo quiere decir. Abres preguntas. Ríes conforme y tarareas canciones. Eres tan simple y es tan bonito. Quien calla tiene siempre el beneficio de la combinatoria de sentidos, quien calla puede ser el universo. Un vallesito en el que aquel pueda correr, rodar y hasta acostarse. Una posibilidad: todo. Ahí entran de puntitas las palabras. Las primeras. Muros tempranos para andar a ciegas. Están hechos para golpearse placenteramente y engolosinarse con los moretones. Mira, aquí estoy. Un paso, otro, eso es, ahí vienes, otro más, casi llegas, no te espera nada, pero es alucinante creer que tienes mi mano llevándote. Sí, mejor riamos, es todo tan torpe y tan poco conmovedor. Al lado, en el otro pasillo derecho, está lo violento. Una criatura insolente y aburridísima, que se disfraza de huérfana para poder gritarle a quien lo quiera lo huérfana que es. Un párrafito estéril que han escrito miles y mantiene su poder de ternura. Ahí caes automático, porque es cálido sentirse el que abraza y rechaza en mismos montos. Quieres acabarla a golpes y quieres curarle todas las heridas. ¡Es tan obvio! Cómo no rendirle rutinario homenaje. Uno se inventa esas confusiones porque son indispensables para los simuladores. Casi vivos, casi sentimos, casi somos, esto casi es una historia. Empiezas a entender, ¿no? A la izquierda, otro pasillo, éste más amplio y mejor pavimentado. Se llama indolencia. En ese vive el señor de la ternura inconsecuente. De ahí vengo. Sus paredes son acolchonadas, para rebotar reiteradamente y quedarse dormidos, fatigados de rebotes y texturas tan suaves. Los tres pasillos son intercambiables, perfectamente compartamentalizados, con múltiples puertas y ventanas, espacios comunes. Aquí nada sobra. Dispuestos los pasillos y las primeras palabras, es el momento de un par de pataleos. Era previsible. Uno insiste en ponerle nombres a los entusiasmos, y de regreso, emociones a los textos. Obsesión por lo circular. Los héroes que no sufren no merecen ser leídos. Entonces te vuelves devoto de devotos y sientes que tus brazos abarcan la ciudad y les sobra para abrir las manos y hacerle cosquillas en los sótanos. Reclamas discreto lo que no puede ser tuyo. Por eso, porque no puede ser tuyo pero del reclamo es el reino de los desposeidos. Es el segundo acto de las palabras. Ya más envalentonadas y burdas, ahora sí se refieren a objetos precisos y al llamarlos les cavan tumbas. Nombro lo que merece morir en cuanto es dicho. Nadie puede tolerar su sonido. Malditos quejidos de débiles, y peor, honestos. Un asco. Entonces queda clausurar pasillos, y regresar al silencio. Que hablen los imbéciles. El absurdo es la historia de un segundo, cientos de imágenes que no merecen ser contadas. Me conté la película completa. No tienes nada que aportar a tu personaje, te puedes ir al carajo.

1.9.08

Un tango

Poner algunas horas entre mis sueños y yo. Es lunes y el fin de semana sigue cuajado en el pecho, sin figuras ni iluminaciones. Mentí en todo lo que no dije. Era necesario. Las tragedias se eligen o se evaden. Ni lo uno, ni lo otro. Me quedé en la esquina que cruzan, sentado en la banqueta, fumando y viendo piernas. Aquí sigo. Este frío me confirma que el verano nunca llegó, que tres meses se quedaron entre paréntesis, esperando su entorno. Aislados. El frío confirma también el cuerpo tembloroso, los pies morados, la piel molesta. Es todo un error. Un rebote senil, la belleza inmediata, las palabras (como los meses). Los significados vaya, modelos para armar. Eso, o el peor de mis miedos. La manita escuálida que me obligue a elegir o evadir tragedias. Gatear angustias y reir a solas. Eso. Los ojos: los tuyos. Un tango torpe en la cocina que todo lo contiene, porque es lento, porque usa a dos, porque es un largo y desesperado abrazo, porque en la belleza nada sobra, y mejor aún, nada se agota.

24.8.08

1 minuto 57 segundos

22:40:08 dice: hola
22:40:33 digo: hola
22:40:46 dice: por donde andas?
22:40:49 dice: yo en coyoacan
22:41:04 digo: ok, dejame ver que hago con esa informacion
22:41:22 dice: que onda,
22:41:30 dice: cam por msn?
22:41:50 digo: Soy timido a cuadro, pero gracias
22:42:05 dice: va

Y ya ni dijo ni dije...

(tambien juzgo a la gente por sus zapatos)

9.8.08

1:39 am

Estaba Gustavito jugando con cerillos, uno tras otro, la cabecita verde necia sobre la línea casi negra. Flama, risa, soplido. Gustavito agotó la caja. Gustavito duerme ahora. Yo no.

8.7.08

1+1 , 1 1 , 1 - 0 , 2

Bastaría poco.
Lo sabe.
Bastaría pedir y esperar quieto a que una boca se abra y entrar sin dudas.
Bastaría también acercarse y dejar las 11 de la noche de lado.
Ni pide ni se acerca.
Está aferrado a la hora, quiere fijarse en ese instante como quien ni pide ni se acerca.
Ni.
Está furioso.
Nadie pide ni se acerca tampoco.
Es demasiado.
Dos bloques rígidos fijados a las 11 de la noche que nada contienen entre sí.
Formando, curiosamente, dos líneas paralelas, dos unos que siendo las 11 de la noche, no suman.
Alineados el uno al lado del otro (uno), forman un absurdo.
Puede ser, se sabe, un once, puede ser también una queja.
Entonces rompe la hora.
Uno camina silencioso a la puerta.
Si dos unos terminan en once, por ser irremediablemente unos que no se encaraman, entonces habrá que dibujar un dos a solas.
Dar un abrazo al otro (uno) a distancia. Callar y alejarse para pensar en dos.
Que dos siempre promete y comprar posibilidades es oficio de unos.
También lanzarlas al cero.
Nada como flotar redondo y hueco.
Regresar vacío a abrazar al otro (uno) y entonces si, olvidar las 11, y el once, y el uno, y todas sus putas combinaciones.
Dos.

25.6.08

Yo fui

Me declaro incompleto. No ha importado nada, ni sonrisas y abrazos, ni libros y conquistas. Estoy incompleto y lo que es peor, busco mi completitud desesperado, dejando a los demás que me adivinen y cubran mis huecos. Fallan, se los reprocho y los abandono.

Me declaro beligerante. Encuentro en el conflicto una forma de sentirme vivo. La baratéz del dolor, tan a la mano. Quizás porque busco el abandono de los demás como una forma de esculpirme aún más soberbio. Quizás porque busco en la tolerancia de los demás una prueba innegable de afecto y lealtad.

Me declaro insensato. Prefiero la certidumbre del mal sobre la incertidumbre del bien. Porque soy incapaz de reconocer el bien y disfrutarlo. Quiero probar estar en lo correcto, porque creo que no merezco contentos y convierto la creencia en una profecía autocumplida.

Me declaro artífice. Armo trampas en las que busco que los demás caigan, para probarme sus debilidades, y si las esquivan, entonces, lejos de sentirme cierto, comienzo de inmediato a planear las siguientes, hasta verlos atrapados y entonces convencerme de que en efecto, estaban destinados a quedar presos y darme la media vuelta.

Me declaro falso. Simulo ofrecer emociones que no son otra cosa que argumentos. No soy incapaz de querer, son incapaz de revelarlo sin ediciones y ornatos. Me muestro como una criatura transparente y amorosa, y sacrifico la transparencia para mostrar un amor oblicuo que me permite dar sin darme.

Me declaro niño. Busco un abrazo que me proteja y al que pueda morder, sin que se retire jamás de mi cuerpo. Azoto puertas sólo en espera de que vengan a tocar y entonces, lleno de benevolencia, decida abrirlas y crecerme de un perdón que ni doy, ni tiene sentido.

Me declaro soberbio. Puedo quedarme quieto negándome una verdad, sabiendo que me niego una verdad, y dejar la piel en persuadir al mundo de que la nueva entelequia que recién acabo de crear es, sin duda, la verdad, sólo la verdad, y nada más que la verdad.

Me declaro ciego. La alegría puede bailarme frente a los ojos, pero me obligo a verla borrosa, fuera de foco, porque me parecen mucho más apreciables los infinitos fantasmas que puedo imponerle detrás, esos sí, nítidos y negados a cualquier baile.

Me declaro torpe. Cavo pésimos hoyos para esconderme y fuerzo al cuerpo a caber, y aunque queden mitades fuera, me quedo quieto, seguro de que quien desde afuera me busque no podrá ver ni rastro de mí, implorando, de nuevo torpe, que me encuentren y me obliguen a caminar.

Me declaro listo para dejar de ser incompleto, beligerante, insensato, artífice, falso, niño, soberbio, ciego y torpe. Porque es profundamente aburrido, porque ha hecho de mi cara una mueca, porque me quiero multiplicar por dos, porque un paseo que no es completo, armonioso, espontáneo, honesto, prudente, sencillo, visible y arriesgado; es un paseo que no merece tomarse.

¿Vamos?

18.6.08

8 razones por las que Obama será Presidente (El Centro, 180608)

1. Estrategia clara. Tengo para mi que la razón central del triunfo de Obama en la primaria demócrata fue una estrategia de campaña clara e invariable. El demócrata encontró un tema central que cubre el resto de su discurso: el cambio. Para su fortuna, él, como candidato, personifica casi a perfección la idea de renovación en Washington. McCain, por el contrario, ha dado bandazos desde la primaria republicana, y hoy su discurso replica el de Bush: torpe y caduco.
2. Maquinaria partidista. La ventaja de Hillary respecto a Obama era su control de la elite demócrata. Esa estructura partidista está hoy completamente al servicio del candidato afroamericano. En contraste, los republicanos no terminan de formarse entusiastas en las filas de su candidato, y según encuestas recientes, no son pocos los simpatizantes conservadores que ven con buenos ojos a Obama.
3. Catch all. Obama tiene un gran atributo: es atractivo a una gama inmensa de votantes. Hombres blancos, votantes afroamericanos, jóvenes de todos los colores, y como mostró la primaria, mujeres. Bill Clinton construyó una coalición similar en 1992, y así derrotó al primero de los Bush. McCain se limitará a buscar maximizar el voto de blancos conservadores.
4. Movilización electoral. Me decía Marco Morales, colega politólogo y entrañable amigo, que esta elección se definirá por qué candidato logre llevar más simpatizantes a las urnas. Concuerdo. Sólo que Marco pensaba que algunos demócratas preferirían quedarse en sus casas a votar por Obama. Yo, por el contrario, creo que si algo define a Obama, es su capacidad para movilizar a los segmentos que tienden a votar menos: jóvenes e independientes.
5. Estados clave. La elección presidencial estadounidense se define en pocos estados: Ohio, Florida, Michigan, New Hampshire, Arizona, Virgina, Oregon, Wisconsin y Pennsylvania. La mayoría de ellos apoyó a Bush en 2004; no obstante, en 2008 es probable que los estados ‘blue collar’, como Ohio, Pennsylvania y Michigan se pinten de azul y apoyen a Obama, y no a un McCain con un discurso económico desarticulado.
6. Mujeres. La derrota de Hillary llevó a no pocos analistas a pensar que las votantes por-Clinton preferirían votar por McCain sobre Obama. Una encuesta apenas publicada por el L.A. Times reveló que el demócrata aventaja a McCain entre las mujeres por casi 20 puntos porcentuales. La maldición duró menos de dos semanas.
7. Asuntos. Los demócratas tienen el reto de enmarcar la elección alrededor de 3 temas centrales: economía, guerra en Irak y política social. De lograrlo, Obama tendría una ventaja inmediata en un país en el que una mayoría aplastante desaprueba las políticas del Presidente Bush, y que puede encontrar en McCain una simple prolongación de ellas.
Es negro, pero no es negro. Sí, ni duda cabe, basta verlo para saberlo, Obama es negro. Pero en términos de su historia, su formación y sus posiciones, Obama poco tiene que ver con los tradicionales políticos afroamericanos. Si ganó la candidatura demócrata, se debió en gran parte, al apoyo masivo de votantes blancos que no encuentran en él los atributos que les impedirían apoyar a un negro en las urnas. McCain, bueno, ese sí es blanco y sin dobleces.

4.6.08

Este día es de la historia (El Centro, 040608)

Obama será el candidato demócrata y yo, lo confieso, estoy alegre.
Me alegra que después de 232 años de presentarle al mundo lo que una democracia moderna debe ser, después de 145 años de la abolición de la esclavitud, después de 42 años del Acta de Derechos Civiles, Estados Unidos tenga finalmente un candidato negro contendiendo con posibilidades serias de ganar la presidencia.
Estados Unidos, se nos olvida, le ha regalado al mundo su historia. Un país capaz de acordar desde la nada un andamiaje institucional casi perfecto. Un pueblo trabajador, solidario y amoroso. Una nación que lejos de alzar demonios en el mundo, salía a combatirlos.
Se nos olvida, y con razón, Estados Unidos se convirtió en un monstruo voraz que veía en el mundo algo explotable o simplemente ignorable.
Pues bien, veo en la candidatura de Obama el retorno a un país que yo, mexicano nacido en los setentas, no alcancé a ver, pero que junto con el resto del planeta, añoro profundamente.
Un país que se encuentra en el mundo, que se parece al mundo.
Una nación que entiende que no se puede proteger a las minorías sin contener a las mayorías. Que no opone el crecimiento económico al bienestar de los pobres. Que busca en el diálogo diplomático lo que claramente no ha podido obtener con el látigo.
Me conmueve ver que un hombre negro de 46 años sea el candidato de la izquierda estadounidense, hijo de un keniano y una mujer blanca de Kansas, nacido en Hawai, criado en Indonesia, y educado en las mejores universidades.
Me mueve también su discurso, preciso y blando. Un hombre que le habla exacto a su tiempo. Que cree en el poder de la voz y la ofrece sin ornatos, sin gritos, con las palabras justas para mover un mundo por una sola idea: podemos ser mejores.
Pero lo que verdaderamente me tocó de la campaña, no fue Obama, fueron los millones de demócratas que contra todo pronóstico, salieron a votar por él. Creyeron que podían creer, y no de otra cosa se hace la historia.
Blancos, jóvenes, negros, hombres, educados, mujeres, viejos; a Obama le dio la candidatura la mezcla más diversa de ciudadanos de todas las primarias.
Votantes que piden lo básico. Terminar con una guerra burda y costosa. Acceder universalmente a cuidados médicos. Dar las mismas oportunidades educativas a todos los niños. Sacudir de Washington el poder excesivo de corporaciones y cabilderos.
Votantes que no creyeron que la política sea la capacidad de ser cínicos sin generar costos; ni que ganar elecciones sea una repetición nauseabunda de slogans y frases pre-cocidas.
Lo que estamos viendo no se limita a un candidato negro, es el nacimiento de un electorado distinto: beligerante y tolerante. De nuevo, la historia.
No podemos saber si Obama será el siguiente presidente de Estados Unidos. Tampoco sabemos si, de serlo, se convertirá en un presidente a la altura de su candidatura. Pero eso hoy no importa. Hoy es un día para la historia.

28.5.08

A eso, en mi pueblo, le dicen clientelismo (EL Centro, 280508)

Si es usted un presidente obsesionado con las encuestas, con una elección intermedia en camino, y sin un sólo tema de política pública que presumir sin controversias, le tenemos la solución perfecta para ganarse la simpatía de propios y extraños: invente un problema, pretenda que lo resolvió, y de paso, compre usted apoyos políticos al mejor estilo de las democracias clientelares.
Sí, todo en un sólo paquete y lo mejor de este sencillo programa es que se puede usted montar en un tema global que trae a todos asustadísimos. Así, su prestigio puede trascender las fronteras nacionales y, en una de esas, hasta consigue dirigir un organismo internacional como premio a su valentía una vez que termine su periodo presidencial.
El tema global, lo debe usted sospechar ya, es la crisis alimentaria que azota a la humanidad. Como México no es un país que produzca y consuma arroz masivamente, no le quedará más remedio que abordar el asunto desde el maíz, aunque sea el grano que ha tenido el incremento más bajo en los precios internacionales.
Este es un “país hecho de maíz” dirían algunos románticos historiadores, así que en automático cualquier política que proteja su consumo a precios accesibles, es oro político puro.
Es cierto, el precio de los cereales a nivel mundial ya empezó a bajar desde mediados de mayo, pero justamente eso opera a su favor, en un par de meses más, todos pensarán que usted fue la mano que paró el problema, aunque haya sido el mercado. Maravilloso.
Le sugerimos presentar como novedosos esquemas de importación que ya existen, como la reducción de tarifas a la importación de trigo, arroz y maíz. Como aquí nadie sabe que somos importadores netos de alimentos, parecerá que está usted descubriendo el café con leche.
Agregue al paquete tres-cuatro líneas sobre el “compromiso del Estado mexicano con el campo”, sugiriendo estrategias que lo harán productivo para garantizar nuestra “soberanía alimentaria”. Suena patriótico, ¿no?. Total, nadie sabe que este país, por condiciones orográficas y por un simple sistema de incentivos económicos, simplemente no puede cubrir la demanda interna de alimentos.
Recicle usted políticas ya existentes, como el esquema de subsidios a la harina de maíz Mi Masa y la siempre generosa Leche Liconsa. Leche, maíz y vacunas, de eso se hacen los presidentes amados.
Finalmente, y aquí radica el centro del plan, establezca usted un apoyo económico adicional para las familias “más desfavorecidas”, ¿Qué mejor forma de sacarle más provecho al programa Progresa de Zedillo? (eso lo entendió hasta Vicente Fox), en lugar de darles 535 pesos, déles 655, con empeño y una buena distribución –política- de los recursos, 120 pesos al mes bien valen un voto.
No, no es que la gente sea torpe, es un simple cálculo económico, cuando se es tan pobre que el futuro es un bien de lujo, 120 pesos hoy valen millones en un mañana en el que muchos mexicanos no se atreven ni a pensar.
Tiene usted suerte, porque junto con los alimentos ha crecido aún más el petróleo. Mire, si en México hay algo así como 23 millones de hogares, sólo con los poco más de 5 mil quinientos millones de pesos generados por los excedentes petroleros, usted le podría dar más de 240 pesos a cada hogar mexicano.
Recibirá usted críticas, porque su programa es insuficiente, porque coquetea en exceso con las políticas clientelares del régimen de partido hegemónico (PRI), porque arregla algo que no está descompuesto, en fin, por ser una estrategia evidentemente electorera y no una política pública. No se preocupe, esos que hoy lo critican, harían exactamente lo mismo que usted en su lugar. Ya lo dijo el politólogo Adam Przeworski, “todo político es una priísta en su interior”.

21.5.08

Un garbanzo de a libra (El Centro, 210508)

Nada más complicado que una relación de dependencia mutua. Uno busca simultáneamente la autonomía en sus acciones, pero la cooperación fiel del otro ahí donde nos haga falta.
Si además resulta que una de las partes es mucho más poderosa, la cosa se complica aún más. El fortachón se vuelve indiferente hacia el pequeño, y el débil percibe en todas las acciones del gigante pistas de abusos y conquistas.
La relación termina por volverse una batalla entre un Goliat miope y un David que confunde la miopía de Goliat con las más negras intenciones, que lanza incansable piedras (claro, al aire).
No hay tema que quede ileso en este estira y afloja, absolutamente todos los temas referidos a la relación se vinculan entre sí y los espacios para la cooperación se vuelven pasillos inaguantables: estrechos y sinuosos.
Esa es la historia de la relación entre Estados Unidos y México. Nos hacemos tanta falta, y nos molesta tanto.
El tema del narcotráfico es sintomático. Ambos países pueden identificar el origen de sus problemas en el vecino, apuntar dedos y acusar. Pero también saben que no hay solución posible que no pase por el otro.
El Plan Mérida es significativo justamente porque implica un rompimiento con esta historia: Estados Unidos armó un plan integral de cooperación bilateral y México aceptó por primera vez recursos y asesoría estadounidenses.
La revisión del Plan Mérida apenas aprobada en la Cámara de Representantes ayer es insólita porque lleva el rompimiento aún más lejos: Estados Unidos se ató las manos para no condicionar los recursos entregados a México, y por primera vez los actores centrales en la versión final de la iniciativa no fueron los presidentes, sino los congresos de ambos países.
La confrontación entre el presidente y el congreso en el vecino del norte es obvia. Por ejemplo, en una sesión de noviembre del año pasado, mientras Thomas Shannon, quien dirige el buró de Asuntos del Hemisferio Occidental en el Departamento de Estado, declaraba que “la batalla contra la corrupción ha estado en el centro de la política contra el crimen organizado del Presidente Calderón”; el republicano Tom Lantos, presidente del Comité de Asuntos Exteriores, quien falleció el pasado febrero, le cuestionaba al funcionario, “¿Cómo piensan lidiar con la corrupción endémica en las instituciones judiciales mexicanas? ¿Evaluarán a los oficiales mexicanos para que puedan trabajar con oficiales estadounidenses”.
El texto de la iniciativa H.R. 6028 aprobada en la cámara baja tiene ahora un lenguaje dócil y casi afectivo: empieza por decir que “México ha sido un aliado crítico y un compañero en la lucha contra el narcotráfico”; afirma difuso que los recursos se destinarán a “fortalecer la capacidades operativas mexicanas”; hace un mea culpa sobre el consumo de drogas, la venta de armas y la transferencia de dinero hacia México desde su territorio; y se limita a pedir “capacitación en derechos humanos para los oficiales mexicanos”.
En su párrafo más controversial la iniciativa amenaza con “no proveer asistencia a las fuerzas armadas mexicanas […] si hay evidencia creíble de violaciones graves a derechos humanos”, a menos que “el gobierno mexicano presente ante las agencias judiciales a los responsables”. Tan tan.
No sorprende entonces que la iniciativa haya sido votada a favor por 87% de los representantes demócratas, pero sólo 54% de los republicanos.
De aprobarse en el senado, como es previsible, la iniciativa será un éxito bilateral, y créame, entre la soberbia estadounidense y la paranoia mexicana, esos éxitos son garbanzos de a libra.

14.5.08

Una democracia que no sabe debatir (El Centro, 140508)

El núcleo de la política es el conflicto. Quien sueña con un mundo en perfecta armonía y consenso, sueña con un mundo en el que no hay espacio para la política. La búsqueda de formas de decidir asuntos públicos en el disenso es la historia política de la humanidad.
Esa es la diferencia central entre democracias y dictaduras. En regímenes autoritarios el disenso se esconde aterrado de las botas del dictador; y éste, soberbio, toma todas las decisiones de política pública consultando sólo a aquellos que le resultan indispensables para permanecer en el poder.
En las democracias, las funciones de gobierno recaen en quien ha logrado hacerse de una mayoría electoral, mediante un proceso equitativo que arroja resultados aceptados por todas las fuerzas políticas.
Esa es la definición desnuda de la democracia: se faculta al ganador electoral a decidir. Desnuda porque no incluye en su definición otras bondades, ni libertad, ni igualdad, ni justicia; la democracia se reduce a sus procedimientos.
No es poco. La certidumbre en los mecanismos democráticos garantiza la saludable incertidumbre sobre los resultados. No sabemos quién ganará, pero quien quiera que sea será reconocido por todos y podrá gobernar.
A eso los politólogos le llamamos democracia procedimental,.
Por supuesto, la democracia es más que eso. Las decisiones públicas son producto de la interacción entre poderes electos por distintas bases de apoyo. Por eso, desde su origen, la democracia ha estado asociada al debate. La formación de mayorías legislativas, para apoyar o desechar propuestas del ejecutivo, pasa necesariamente por la discusión de ideas.
A eso los politólogos le llamamos democracia deliberativa, y nos llenamos de contento sólo de pensar que en un sistema político sea la persuasión, y no la coerción, la que produzca mayorías legislativas que logren decidir ahí donde el disenso es una constante.
En México llevamos 17 años obsesionados con hacer de la nuestra una democracia procedimentalmente impecable, de ahí el IFE y la serie de reformas que le han dado forma. Pero en términos deliberativos, la nuestra es una democracia niña. Sustituye el diálogo por el berrinche y el pataleo.
Hoy dio inicio el tercer foro de debates sobre la reforma energética en el Senado. No hay ni que aclararlo, el formato de las mesas simplemente no constituyen un debate. Nos cuesta persuadir y dejarnos convencer, el nuestro no es el mundo de la formación de ideas, sino el de la soberbia implacable.
Aquí nadie va a cambiar posiciones. El PAN buscará formar una mayoría con el PRI para aprobar la reforma. El PRD planeará mecanismos para boicotear la votación en septiembre. El PRI buscará negociar su apoyo a la reforma y hacerse del apoyo del PAN en las reformas que le interesan.
Procedimentalmente, el PAN y el PRI están perfectamente facultados para votar y aprobar la reforma, así como el PRD está legitimado para discutir y votar en contra. Pero una mayoría que no debate es una mayoría burda, de bancadas, no de argumentos. Y claro, una minoría que no persuade, que veta la toma de decisiones por medios no institucionales, es una minoría que no entiende su lugar en la democracia, procedimental o deliberativa.

7.5.08

Una de bandidos (El Centro, 070508)

Esta es la historia de dos bandidos. El primero entendió que le resultaba más redituable asentarse en una sola localidad en lugar de ir errando de pueblo en pueblo, saqueando gente. No, no dejó de ser un bandido, simplemente se volvió sedentario, y ofreció a los habitantes del lugar algo sencillo: protección a cambio de dinero. No sólo obtendría una cuota fija por no asaltar a los ciudadanos, sino que los protegería de los ataques de otros malhechores.
El segundo, ése no entendió que en condiciones de paz valen más los beneficios de largo plazo que las rebatingas del corto. Siguió como un asaltante nómada, arrebatando aquí y allá para sobrevivir.
Al primero le llamamos Estado, el segundo tiene muchos nombres: mafia, crimen organizado, y por supuesto, narcotráfico.
En su formación, el Estado encontró una razón de ser justamente en la provisión de seguridad a cambio de impuestos. Ser un bandido sedentario. Esa es la tarea primera y última del Estado: proveer seguridad a sus ciudadanos. Lo repito porque el monstruo burocrático en el que se convirtieron los Estados del siglo XX nos lo hicieron olvidar.
Es justamente su condición de bandido fijo lo que define al Estado como el único actor con el poder de usar legítimamente la fuerza en su territorio, como lo escribió en su momento Max Weber.
Un Estado que no provee seguridad es un Estado que merece desaparecer, un Leviatán pasguato, inútil y aniquilable.
El Estado mexicano está obligado a garantizar la integridad de sus ciudadanos y combatir a quienes actúan fuera del estado de derecho, ese otro bandido errante. Ahí no hay vuelta de hoja.
Por eso merecen ser aplaudidas varias de las medidas implementadas por el presidente Calderón en el combate al narcotráfico, y por eso merece ser repetido su llamado a la sociedad afirmando que sería cobarde dejar esa lucha. El ruido de balas es siempre angustiante, peor es un silencio que encubre complicidades.
El problema radica más bien en los límites de la legalidad, en la creación artificial de bandidos errantes.
La batalla contra el narco en México está perdida: somos vecinos de un mercado que consume drogas vorazmente, tenemos condiciones climáticas propicias para la producción de marihuana y opio, y una economía incapaz de generar ingresos para su población dentro del marco legal.
Sí, mientras un acto sea ilegal debe ser perseguido con toda la fuerza del Estado. Pero podemos ser francos, hay un sólo camino para el fin de la violencia asociada al narcotráfico, y ese es el de la legalización.
Si los narcotraficantes representan una amenaza grave para el Estado es precisamente porque tienen el control oligopólico de uno de los negocios más rentables del mundo, gracias a su condición ilegal. Mientras ese bandido permanezca errante, el Estado mexicano, nuestro bandido sedentario, permanecerá cuestionado bajo balas y ejecuciones.

9.1.08

Presidente Obama (Excelsior 090108)


“Haces campaña en poesía y gobiernas en prosa” declaró Hillary Clinton (citando a Mario Cuomo) hace apenas un par de días en New Hampshire, justo antes de que se le anegaran los ojos de lágrimas al hablar de las razones por las que está compitiendo por la presidencia de los Estados Unidos y que las encuestas la pusieran 10 puntos por debajo de Barack Obama en ese estado. La estrategia –no se trata de otra cosa- es doble, por un lado desromantizar la imagen de Obama; por el otro lado humanizar la suya. Un poco tarde.

El triunfo de Barack Obama en Iowa y New Hampshire dio al traste con la mayor ventaja de Hillary Clinton: su apariencia, hace apenas un mes, como una candidata invencible. Hillary era una figura controversial, divisiva, carente de carisma; pero parecía como la única candidata demócrata con posibilidades de ganar la elección primaria y la elección general. No despertaba furor entre los votantes, pero era percibida como la más experimentada para el puesto. La serie de debates recientes, los tropiezos de su campaña y los resultados en estos primeros estados dejaron a una Hillary Clinton visiblemente confundida y despojada de su aura de poder.

Una mutación de atributos. La relativa experiencia de Clinton dejó de proveer certeza y mutó en su identificación como parte del mainstream político estadounidense. La relativa inexperiencia de Obama que podía rodar del lado de la inocencia, terminó por rodar del lado de la esperanza. Las diferencias en posiciones de política pública entre ambos candidatos son francamente mínimas; no así sus biografías. Mientras Clinton ingresaba a la preparatoria en un suburbio de clase media de Chicago, Obama nacía en Honolulu de la unión de dos estudiantes, el padre keniano y la madre blanca originaria de Kansas. Mientras Obama realizaba trabajos de movilización comunitaria en el sur de Chicago, Clinton estaba en el consejo de administración de Walmart. Mientras Clinton caminaba los pasillos de la Casa Blanca en su papel de primera dama, Obama iniciaba su carrera política en el senado de Illinois.

Clinton es una candidata dura y previsible. Obama es un candidato cándido y emotivo. El poder de la poesía, quizás. La bandera de Obama es la del cambio, un concepto difuso pero eficaz; Clinton afirma que no hay cambio posible ahí donde no hay experiencia. Los votantes se han volcado hacia la oferta de Obama, se asumen como parte un cambio histórico, y hacen suyas las palabras de su campaña: fired up and ready to go!.

No todo está dicho. Entre hoy y el ‘Super Martes’ del 5 de febrero en que votan 24 estados, están las primarias de Michigan, Nevada, Carolina del Sur y Florida. Las últimas encuestas en al menos dos de estos estados daban una clara ventaja a Clinton; pero estas encuestas tienen ya casi un mes de antigüedad y en ese momento ocurría algo similar en New Hampshire que se movió ayer hacia Obama. Clinton llega al resto de las primarias con una imagen desgastada y con tonos de fracaso, mientras Obama llega como la sorpresa de la contienda y con tonos de una candidatura histórica y posible. Las probabilidades de que Obama ocupe la Casa Blanca en 2009 son hoy muchísimo mayores que hace dos meses y todo apunta a que seguirán creciendo. El efecto en la política mundial del Presidente Obama, un Presidente estadounidense moderado, liberal, progresista, de color y ascendencia musulmana será inmenso. Un Presidente estadounidense que como señaló Jorge Castañeda recientemente se parecerá al resto del mundo.

Addendum: Esta es la última columna que tengo la fortuna de escribir para Excelsior. Razones estrictamente profesionales me obligan a despedirme de este espacio, que me acogió entrañablemente hace ya casi dos años. Agradezco a los lectores que le dieron seguimiento a Contra Esquina todos los miércoles, y agradezco centralmente a quienes en Excelsior me brindaron un espacio libre para escribir semana tras semana sin haber recibido jamás limitación alguna. En especial, un abrazo y docenas de gracias para: Ernesto Rivera, Pascal Beltrán, Ana Francisca Vega, Hiroshi Takahashi, Cecilia Estrada, Ivan Ventura e Israel López.

2.1.08

2008 o el mundo sin nombre (Excelsior 020108)


“… la insolencia de la civilización que quiere ser consciente de sí misma y mientras tanto se destruye”

Roberto Calasso

Ya sabemos algunas de las facciones que definirán el rostro del 2008, las preguntas y las medias respuestas dejadas por el 2007. Decíamos la semana pasada que el 2007 fue un año entre paréntesis y que el 2008 vendría, por fuerza, a cerrar paréntesis y nombrar al mundo. Pecamos de soberbia u optimismo, quizás.

Sabemos al menos que el 2008 revelará al próximo Presidente del Estado más poderoso de la tierra y será un rostro femenino, o con suerte, uno negro. Como interrogantes quedarán el TLCAN que todos los candidatos estadounidenses prometen revisar, y el tema migratorio que todos los candidatos procuran evadir. Como interrogantes quedarán también Irak y Afganistán hasta el 2009.

Habrá igualmente paréntesis que darán posiblemente paso a respuestas categóricas. El desgarrado retorno de Pakistán a la democracia después del cobarde asesinato de su símbolo: Benazir Bhutto. El proceso de diálogo entre Israel y el gobierno de algo que difícilmente podemos llamar Palestina. La estabilización de la democracia venezolana que permanece, regalo del 2007, a flote; y la consolidación de la autocracia rusa que aparece, tropiezo del 2007, inevitable.

Pero detrás de los paréntesis y los signos de interrogación un gran paréntesis y una gran interrogación: ¿Qué mundo es este? ¿Qué nombre darle? Nombrar las cosas es apropiárselas y entenderlas. Casi 20 años después de la caída del bloque soviético seguimos sin entender a cabalidad el momento. Democracia y comercio parecieran ser sus signos más visibles (e irreversibles); sí, globalización de bienes, ciudadanos, información y hasta deseos. Pero esos son, todos, atributos claros de la modernidad, del siglo XIX al XX, de un mundo que se entiende en el mañana, la producción y el desarrollo, un camino único hacia el futuro: avanzar.

No basta. Tampoco bastan ya las categorías del poder mundial, ni unipolar un multipolar, ni Estados Unidos decide a solas sobre el mundo ni a los organismos multilaterales les han salido dientes. ¿Decidir sobre qué? ¿Los temas globales o los fines locales? ¿La pobreza, el medio ambiente, las fuentes de energía, los procesos migratorios, la expansión de las formas democráticas de gobierno, la desigualdad social, el crecimiento económico, la neutralización de los ‘enemigos’ de la paz?

No somos modernos por que ya no nos mueve sólo el progreso, tampoco hemos sido posmodernos por que nunca nos ha movido sólo el placer o la voluntad de vivirlo. Ya no encontramos en la revolución el camino a la justicia, pero tampoco creemos a ciegas en las bondades de un mercado que se niega a gotear riquezas. ¿Creemos aún en el Estado? Me atrevo a decir que sí, por que somos amantes de la libertad y sólo en el Estado somos, irónicamente, libres. Una libertad, se entiende, entre iguales.

¿Estamos cambiando o regresando? ¿Vivimos un retorno sin revuelta o revolución? Es posible, estamos fatigados de utopías y los monstruos burocráticos que parieron. Decía Octavio Paz que “las utopías son los sueños de la razón”, debiéramos quizás regresar a la razón antes de las utopías. Una razón pre-platónica en la que bien y necesidad, razón y pasión, se dan la mano sin calambres. En donde podamos ubicar, sin incomodidades, a la fraternidad entre libertad e igualdad. ¿No es eso lo que pedimos a murmullos y gritos al Estado?

Marshall Bergman nombró a los siglos XIX y XX como la era de Fausto, obsesionada sólo por el progreso; otros como Gilles Lipovetsky nombraron la segunda mitad del XX como la era de Narciso, hedonista solitario angustiado sólo por el Yo y su perfección; ¿Habremos nosotros llegado a la era de Gea? Madre tierra que, contrario a la diosa griega, se descubre mortal y precisa a sus hijos a darle vida. ¿Será ese el nombre que dará el 2008 al mundo?