29.8.07

Elba Esther se va de gira (Excelsior, 290807)


Dueña absoluta del circo, reina de todas sus pistas, maestra de todos los actos circenses de la política: domadora, maga, acróbata, contorsionista, escapista, maga, malabarista, y claro, trapecista, Elba Esther los domina todos. Hasta ahora siempre limitada a circo de pueblo, con actos y públicos conocidísimos. La política doméstica, con todas sus redes, del sindicato al congreso, a los partidos (todos, el propio y los demás), y a los procesos electorales locales y nacionales.

Ahora Elba Esther empacó el circo con todos sus actos y se fue de gira a Perú. Empacados también 750 mil dólares acumulados mediante una “colecta” entre los trabajadores de la educación y destinados a la reconstrucción de la infraestructura educativa de las zonas afectadas por el terremoto. Elba Esther acude en representación del SNTE, de la Confederación de Educadores Americanos (de la que por supuesto es Presidenta), y sobre todo, de ella misma: un inmenso monolito político con nombre propio. Los elogios no faltaron, el presidente peruano Alan García hasta reconoció “la implementación exitosa de la carrera magisterial en México” como un modelo a seguir en el Perú.

Puede ser que el presidente peruano simplemente no sepa los detalles de la biografía política de la maestra, puede ser también que decidiera dejarlos de lado por 750 mil dólares, pero si algo tenemos claro los mexicanos es lo dañina que Elba Esther ha sido para la educación y la política nacionales. Elba Esther es el síntoma más visible y doloroso del autoritarismo sindical mexicano, del sabotaje a la calidad educativa –que pasa por el monitoreo y evaluación de los maestros, la instrucción del IFAI para abrir las pruebas ENLACE puede ser el primer paso hacia allá-, y un sistema político que permite la acumulación excesiva de poder en manos de una sola persona que no rinde cuentas a nadie.

Autoritaria como es, para Elba Esther la política se hace de la distribución arbitraria de apapachos y jalones de oreja (maestra al fin). Implacable y siempre indispensable. Las fichas en todos los tableros, bisagra de partidos que no han encontrado formas institucionales de dialogar y acordar. Elba Esther no necesita de las urnas para ser, le basta andar segura en los templetes necios del corporativismo al mejor postor y las fotos con el Presidente en turno.

La prolongación internacional de Elba Esther sabe a lo mismo. Los sindicatos nacionales rara vez se involucran en cuestiones internacionales, se limitan a estrechar vínculos con sindicatos en otros países u oponerse a un tratado comercial. Lo de Elba Esther tiene otro sabor, no es la manifestación de una ideología (¿Cuál?), lo suyo sabe a política exterior, a la consecución de fines domésticos desde afuera. Elba Esther busca a un tiempo hacerse de una presencia propia –independiente del gobierno mexicano- en la región y mandar una señal clarísima de las dimensiones de su poder a México.

La analogía es casi inevitable, si Hugo Chávez tiene petróleo, Elba Esther tiene las “colectas” magisteriales y la promesa de un monstruo de un millón y medio de cabezas listo para movilizarse a favor o en contra de quien sea. La promesa, porque estadísticamente no es posible concluir que Elba Esther afectó el resultado del 2 de julio a favor de Calderón o en contra de López Obrador.

Esto sabe al inicio de la política exterior de Elba Esther, tal cual. Visitas, donativos, fotos, aplausos: el circo de gira. Como siempre, la maestra aguarda sus horas y sonríe complacida. Seduce a todos, aquí y allá, por los mismos miedos, por las mismas ambiciones. Elba Esther lo sabe, de aquí a Lima la política es femenina: reproduce y castra, alimenta y debilita, abraza y sofoca.

28.8.07

Nueva Alianza: ni con Felipe, ni contra Andrés Manuel (José Merino y Marco Morales)


La elección del 2 de julio arrojó varios resultados sorprendentes. En primer lugar, fue la elección presidencial más cerrada de nuestra historia. En segundo lugar, reflejó un crecimiento inmenso en la votación por el PRD, y un decrecimiento dramático en la votación hacia el PRI. En tercer lugar, abrió espacios para comportamientos anómalos en la votación por partidos pequeños.

El caso de Nueva Alianza es particularmente interesante por dos razones. La primera es que Nueva Alianza es el primer partido político de nuevo registro en mantener su registro en su primera elección al sobrepasar el umbral del 2% de la votación efectiva(1). La segunda razón es la distancia de entre el voto presidencial y el voto legislativo por este partido, en promedio los candidatos a diputados obtuvieron 3.68% más de votos que Roberto Campa.

Pero hay una tercera razón. Desde su fundación se percibió en Nueva Alianza más que un partido electoral, un instrumento político en manos de Elba Esther Gordillo para incidir en el resultado electoral de los tres partidos más grandes. En particular, existe una creencia generalizada – no desmentida aún – de una “operación” de Nueva Alianza a favor de Felipe Calderón para arrebatar la victoria a López Obrador.

Del análisis de los resultados electorales que presentamos se desprenden dos conclusiones. Por un lado, no existe un patrón geográfico que sugiera que Nueva Alianza contó un apoyo regionalizado y meramente corporativo. Por el otro lado, la evidencia nos indica que Nueva Alianza operó en contra de Roberto Madrazo, pero no a favor de Felipe Calderón o en contra de López Obrador. En ese sentido, si Nueva Alianza hubiese operado en favor de Calderón o en contra de López Obrador, esperaríamos ver patrones regionales y/o diferencias norte-sur que sencillamente no se observan.

PANAL: pocos pero bien distribuidos.

Como mencionamos anteriormente, de la votación por Nueva Alianza a nivel nacional sabemos que, atípicamente, obtuvo 3.68% más votos en la elección a diputados que en la elección presidencial(2). No obstante, dada la tendencia en elecciones anteriores, apostar a obtener “uno de tres” votos en la elección federal no resultaba una estrategia descabellada. Si agrupamos los resultados de la elección presidencial y de diputados, obtenemos la distribución de patrones que nos aclaran, geográficamente, dónde funcionó el “uno de tres” para Nueva Alianza.

La Tabla 1 muestra que Nueva Alianza fue consistentemente exitoso en virtualmente todo el país para obtener votos en la elección a diputados, pero poco exitoso para hacer lo propio en la elección presidencial(3). De hecho, en 83% de los distritos obtiene entre 2% y 4% del voto para diputados, pero en el 96% de los distritos obtuvo menos de 2% del voto para Presidente.

Tabla 1. Clasificación de distritos por porcentaje de voto NA


Así, el fracaso de Roberto Campa y el éxito del “uno de tres” legislativo se distribuyó uniformemente en el país (ver mapas 1 y 2). Existen no obstante, algunos distritos atípicos que conviene identificar. En la elección presidencial, Roberto Campa obtuvo entre 2% y 4% de los votos en distritos que corresponden a 7 estados: Baja California (Mexicali), Campeche (Campeche), Chihuahua (Parral), Hidalgo (Actopan), Morelos (Jojutla y Yautepec) y Nuevo León (Santa Catarina, Linares y Cadereyta). Así como entre 4% y 6% en un solo distrito con cabecera en Zacapoaxtla, Puebla(4).



Por otra parte, en la elección a diputados, Nueva Alianza obtuvo entre 6% y 8% de los votos en distritos de sólo tres entidades: Aguascalientes (Jesús María), DF (Venustiano Carranza e Iztapalapa) y Estado de México (Tlalnepantla, Toluca, Nezahualcóyotl, Texcoco y Zincatepec). En principio, no parece haber patrones regionales en los votos por Nueva Alianza.Pero cabe preguntarse cómo se traslapan los patrones de voto para presidente y diputados. Es decir, ¿existe algún patrón que relacione el voto por diputados y presidente de Nueva Alianza? La Tabla 2 nos ayuda a responder. El primer dato interesante es que en los distritos donde obtuvo los mayores porcentajes de voto en la elección a diputados (6%-8% del voto), obtuvo también menos del 2% en la elección presidencial; es decir, donde mejores resultados obtuvo en la elección a diputados, obtuvo también los peores resultados en la elección presidencial. El segundo dato interesante es que en la mayoría de los distritos donde obtuvo entre 2%-4% de los votos en la elección presidencial, obtuvo entre 4%-6% en la elección a diputados; esto es, en los distritos donde obtuvo buenos resultados en la elección presidencial, obtuvo generalmente buenos resultados – aunque mejores – en la elección por diputados.

Tabla 2. Cruce de distritos por porcentaje de voto NA


Distribución geográfica de la diferencia entre voto Presidente y Diputados

Una forma alternativa de evaluar lo anterior es revisando la diferencia en porcentajes de votos entre el voto por diputados y presidente de Nueva Alianza en cada distrito (ver Mapa 3). La Tabla 3 desglosa estos resultados. El más notorio de ellos es que en ningún distrito Nueva Alianza obtiene más votos para presidente que para diputados. El segundo es que obtiene entre 2% y 6% más votos en la elección de diputados comparada con la elección presidencial en todos los distritos excepto 2.

Tabla 3. Clasificación de distritos por diferencia Presidente-Diputado NA


En términos geográficos, los 2 distritos en los que hay una diferencia de más de 6% entre los votos entre diputados y presidente son: el distrito con cabecera en Santa Catarina en Nuevo León y el distrito con cabecera en Huixquilucan en el Estado de México. En estos distritos “estelares”, Nueva Alianza obtuvo alrededor de 3% en la elección presidencial y casi 9% en la elección de diputados.


En contraste, existen seis distritos en los que la diferencia entre la votación entre ambas elecciones es menor al 2% de los votos: Baja California (Mexicali), Campeche (Campeche), Chihuahua (Parral), Morelos (Jojutla, Yautepec) y Puebla (Zacapoaxtla). Curiosamente, los distritos con menor apoyo legislativo hacia Nueva Alianza son justamente los distritos donde Roberto Campa obtuvo sus mejores resultados.

En suma, los resultados sugieren que en casi dos tercios de los distritos, los resultados de la elección a diputados duplican los resultados de la elección presidencial y en el tercio restante la diferencia es aún mayor.


De la Maestra, con cariño…

La otra gran pregunta sobre la elección de 2006 es si Nueva Alianza utilizó su estructura para operar en favor de Felipe Calderón y en detrimento de López Obrador. En más de una ocasión, el argumento ha sido presentado, y generalmente se presenta la diferencia nacional entre los votos por Nueva Alianza y por el PAN entre la elección de diputados y la elección presidencial para sustentarlo. Por su parte, Elba Esther Gordillo abiertamente ha señalado que el bajo porcentaje de votos de Roberto Madrazo se debe a ella y a Nueva Alianza. ¿Cuál de estos argumentos es respaldado por la evidencia empírica?

Para encontrar una respuesta, especificamos un modelo estadístico de regresión con los datos electorales a nivel municipal(5). Los resultados de nuestro análisis se encuentran sintetizados en la gráfica 1, que representa la relación entre el voto por otros partidos cuando cambia de su valor mínimo a su valor máximo y el cambio porcentual esperado de apoyo electoral para los diputados de Nueva Alianza(6).




En lo que toca a la votación presidencial, nuestro análisis revela que donde aumenta el porcentaje de votación para los diputados de Nueva Alianza se reducen consistentemente los votos por Roberto Madrazo. De hecho, cuando la votación por Madrazo se mueve de su valor mínimo a su valor máximo, la votación para diputados del PANAL decrece en 0.72% en promedio(7).

En constraste, la covariación es estadísticamente nula e idéntica con respecto a los votos por Felipe Calderón y Andrés Manuel López Obrador(8).




Si comparamos las líneas de covariación entre el voto presidencial de los partidos y el voto por diputados del PANAL (gráfica 2), se vuelve aún más claro que la asociación con el voto por Calderón y López Obrador es idéntica, positiva y no significativa, mientras que el voto por Madrazo convaría negativamente.

Otro factor que nos permite concluir que se trató de una operación dirigida específicamente contra Roberto Madrazo, es que no existe una asociación significativa con el voto por los diputados del PRI. Como se observa en la gráfica 1, las únicas asociaciones significativas con los votos legislativos del PANAL son positivas y asociadas al voto por diputados del PAN y del PASDC(9).



De hecho, como se observa en la gráfica 3, esta asociación es particularmente fuerte en el caso del PASDC, que mueve el porcentaje esperado de votación por diputados del PANAL de poco menos del 5% a poco más del 8%. El efecto positivo asociado al voto por diputados del PAN es mucho más moderado y claramente, existe una relación estadísticamente nula con el voto por diputados del PRD y el PRI(10).

En suma, ni con Calderón, ni contra López Obrador. La evidencia sugiere que Elba Esther decía la verdad: Nueva Alianza operó consistentemente en contra de Roberto Madrazo. El resto, es mera especulación (o especificación incorrecta de modelos estadísticos).

Notas:

(1) Nueva Alianza no sólo obtuvo más del 2% de la votación presidencial, obtuvo 4.66% en la elección de diputados. El siguiente caso más cercano en las últimas dos décadas fue Democracia Social que logró 1.88% de los votos en la elección de diputados en 2000, antecedente inmediato del Partido Alternativa Social Demócrata y Campesina.

(2) Al menos desde 1994, en elecciones concurrentes los nuevos partidos obtienen típicamente un porcentaje mayor de votos al Congreso que para la Presidencia. Sin embargo, la distancia para el caso de Nueva Alianza es por mucho superior. Es importante mencionar también que el PASDC es el primer partido de nueva creación que obtiene más votos para la Presidencia que para el Congreso.

(3) El umbral interesante de votos es 2%, de la votación efectiva pues es el necesario para mantener el registro como partido político nacional.

(4) Este ultimo distrito es el más exitoso para Nueva Alianza en la elección presidencia, aunque solo haya obtenido 4.09% del voto.

(5) Los resultados del modelo están disponibles en la versión ampliada de este escrito referida al inicio. El modelo agrupa los votos por municipio y estima la covariación entre el apoyo electoral para Nueva Alianza para la elección de diputados, y los votos de los candidatos presidenciales, controlando por el voto del resto de los partidos en ambas elecciones y por el número total de electores, y corrigiendo los errores estándar de los estimadores. Asimismo para eliminar posibles sesgos sociodemográficos, incluimos como variables de control las siguientes: población, tasa de desempleo, ocupación en el sector primario, población ocupada en el sector gubernamental, población indígena, población católica, escolaridad, índice de marginalidad, y población con servicios de salud en el ISSSTE (como un proxy del tamaño relativo del magisterio en el municipio). Consistentemente, estas variables de control carecen de peso explicativo. Para detectar evidencia consistente de la operación de Nueva Alianza a favor o en contra de alguno de los candidatos presidenciales, necesitamos estimar una covariación positiva o negativa entre el voto de otros partidos y el apoyo anómalo a los diputados del PANAL. En otras palabras, si en presencia de estos controles detectamos relaciones estadísticamente significativas entre los presidenciales y los candidatos a diputados de Nueva Alianza sabemos que covarían de manera consistente en el país y ello puede considerarse evidencia de la operación de Nueva Alianza.

(6) Dejando el resto de variables fijas en su media. La gráfica 1 establece el valor esperado y los márgenes de error en la estimación, de modo que las líneas que cruzan en el cero del eje de las Y se corresponden con variables con una relación estadística no significativa con la diferencia entre elecciones del PANAL, en contraste, las líneas por debajo / encima del cero son variables asociadas significativamente con la diferencia entre elecciones del PANAL.

(7) El decremento respecto a la otra variable presidencial significativa (PASDC) es de sólo 0.35%.

(8) Nótese también que no existe una asociación estadística significativa entre el voto presidencia y legislativo del propio PANAL.

(9) Cuando el voto por diputados de estos partidos pasa de su valor mínimo a su valor máximo el voto por diputados del PANAL crece en 1.35% respecto al PAN y 3.33% respecto al PASDC.

(10) Cabe señalar, que la variable más significativamente asociada al voto por diputados del PANAL es aquella que mide el número total de votantes en la elección legislativa, que cuando se mueve de su valor mínimo a su valor máximo incrementa dicho voto en 5.70%. Esto significa únicamente que entre más votantes tuvo un municipio, hubo mayor posibilidad de que algunos de estos votantes le dieran a PANAL “Uno de Tres”.


22.8.07

Elvira Arellano (Excelsior, 220807)


“Primero te ignoran, luego se ríen de ti, luego te combaten, luego ganas”

Mahatma Gandhi

En el cruce de circunstancias nacen símbolos, luchas, hombres y mujeres que son voz. No hablo de héroes consagrados por las versiones oficiales y rígidas de la historia. No, hablo de hombres y mujeres que orillados por un momento se lanzan a la defensa de una idea, un derecho, o una aspiración, que se vuelven el rostro de muchas ideas, muchos derechos, tantas biografías. Que de forma casi involuntaria se vuelven la suma de voluntades.

¿Qué habría sido Mahatma Gandhi si no se hubiese visto excluido de banquetas, hoteles y espacios públicos durante su vida en Sudáfrica? ¿En qué se hubiera convertido Martin Luther King si aquel 1 de diciembre de 1955 Rosa Parks hubiese cedido dócilmente su asiento a un pasajero blanco en un autobús público? ¿De qué tamaño sería hoy César Chávez si no hubiese servido en la Marina estadounidense en la Segunda Guerra mundial para encontrar a su regreso la misma exclusión, el empleado de un cine pidiéndole que se retirara de la zona reservada para blancos? ¿Quién recordaría hoy el nombre de Lech Walesa, un simple trabajador de un astillero, si en 1970 no hubiese presenciado el asesinato de 80 trabajadores en el puerto polaco de Danzig?

Lo dicho, en el cruce de circunstancias hay hombres y mujeres que se atreven a decir no, y ese no alcanza para iniciar la lucha por la independencia de un subcontinente entero, desatar el movimiento de derechos civiles más grande de la historia, mejorar las condiciones de trabajo de quienes laboraban en los campos estadounidenses o llevar a un país hacia la democracia.

Quizás exagere, quizás romantice de más, quizás me dejo llevar demasiado lejos por un rostro conmovedor y familiar en una foto; pero creo que el ‘no’ de Elvira Arellano es uno de esos. La síntesis de millones a los que su gobierno les ha fallado, que ejercen sólo el derecho básico al bienestar, que votan con los pies, que entran en un limbo de ilegalidad y anonimato.

Limpian, sirven, piscan, y viven en el miedo permanente a ser deportados. Agachados entre un gobierno mexicano que les negó las mismas oportunidades en su lugar de origen y un gobierno estadounidense que ha permitido su ingreso, que reconoce sus aportes a la economía, pero que les niega caminos legales para trabajar, y que los usa como blanco perfecto para ganarse aplausos xenófobos en tiempos electorales.

La de Elvira es una vida que sabe a reclamo. Nacida en Maravatío Michoacán, con 6 años de educación formal y 22 años cumplidos decidió irse a trabajar a Estados Unidos. Cruzó ilegalmente la frontera, fue deportada para volver a cruzar unos días después. Vivió 3 años en Oregon, donde se convirtió en madre soltera. En el 2000 Elvira se muda a Chicago y bajo un número de seguridad social falso encontró trabajo limpiando aviones en el aeropuerto O’Hare. En el 2002 fue arrestada en uno de los operativos de seguridad motivados por los atentados del 9/11. Sentenciada a 3 años en libertar condicional, y citada por un juez para ser deportada en 2006. Elvira decide entonces refugiarse en una iglesia junto con su hijo de 7 años durante un año entero para evitar su deportación. Elvira fue deportada hace 2 días.

Elvira se vuelve una suma. El nombre de un país desigual, que igual empuja cada año a cientos de miles a emigrar ilegalmente, o produce al hombre más rico del mundo. El nombre de políticas migratorias absurdas y caducas, que simulan legalidades sólo para permitir el ingreso ilegal de mano de obra barata que no aspire a la ciudadanía. Elvira es el nombre de un proceso de integración económica en Norteamérica que promueve el libre flujo de capitales y bienes pero que se aterra frente al flujo del trabajo. Elvira es el nombre que no se pronunciará en la cumbre trilateral de Montebello, Canadá. Elvira es historia.

15.8.07

El Votante Gay (Excelsior, 150807)


No, no fue un debate, pero fue sin duda revelador. El pasado jueves 9 se llevó a cabo el primer foro entre candidatos presidenciales de Estados Unidos (y posiblemente del mundo) dedicado exclusivamente a abordar temas de la agenda gay. El foro fue convocado por la cadena gay de televisión por cable Logo TV y la Human Rights Campaign Fundation, organización con 700 mil miembros dedicada al posicionamiento político de asuntos y candidatos de la comunidad lésbica, gay, transgénero y bisexual (LGTB).

De los 8 precandidatos demócratas asistieron 6: Hillary Clinton, Barack Obama, John Edwards, Bill Richardson, Dennis Kucinich y Mike Gravel. El formato, rígido: un panel de 4 entrevistadores hizo una serie de preguntas por separado a cada uno de los candidatos en un tiempo de 15 minutos. Los temas se centraron en dos: el reconocimiento legal del matrimonio gay y la política no-preguntes/no-digas en el ejército estadounidense.

Digo que fue revelador por varias razones. En primer lugar, es revelador que se haya realizado la misma convocatoria a los precandidatos del partido republicano y todos la hayan declinado, para ellos la comunidad gay no existe políticamente. En segundo lugar, es revelador que de los 6 precandidatos sólo 2 se hayan declarado a favor del reconocimiento legal del matrimonio gay, con ese término ma-tri-mo-nio, y que además sean los 2 de mayor edad y con las menores posibilidades de ganar: Dennis Kucinich y Mike Gravel.

Para los otros 4 candidatos existe una distinción entre uniones civiles (con todos los derechos propios del matrimonio) y el matrimonio mismo, una distinción que no se sustenta en otra cosa que consideraciones religiosas (otra cosa es la moralidad). Imposible no ver lo obvio, en su afán por no perder votantes conservadores demócratas (porque los hay), los precandidatos punteros hacen malabares discursivos. La religión no es un argumento válido contra el matrimonio gay pero de forma “personal”, se oponen. Su agenda, nos dicen, es la agenda de la igualdad, aun cuando sus propuestas sean fundamentalmente discriminatorias. Porque no hay vuelta de hoja, el reconocimiento al matrimonio gay es simplemente el reconocimiento a la igualdad jurídica de los ciudadanos en una democracia.

Reveladores también los sondeos de opinión en torno al foro, aunque no se trata de una encuesta con validez estadística, dado que no está basada en una muestra aleatoria de los votantes gay, el sondeo de Logo TV pregunta a sus televidentes después del foro quién es su candidato favorito. El ganador claro es Barack Obama con un 45%, seguido por Dennis Kucinich con 25% y lejos Hillary Clinton con 14%. Es que sí, en este foro como en ningún otro quedaron claras las debilidades de la candidata, con un discurso pre-cocido, lleno de líneas emotivas e inocuas, que no alcanzaron a cubrir su oposición al matrimonio gay y su apoyo inicial a la política de permitir el ingreso de hombres y mujeres homosexuales al ejército mientras no revelen su homosexualidad.

Revelador, finalmente, el interés de los demócratas en atender a la comunidad LGTB. Revelador pero no fortuito. No se sabe con certeza el tamaño del electorado gay, algunas encuestas revelan que alrededor de 4% de aquellos que votaron en 2004 declararon ser gay, aunque por supuesto es un valor subestimado, dado que es de esperar que muchos gays hayan declarado no serlo. Pero aun suponiendo que sean 4%, un estudio reciente hecho por Community Marketing descubrió que más del 90% de gays y lesbianas mayores de edad votaron en 2004, el doble de la tasa de participación del resto de la población. Así, los votantes gay tienen tres bondades: votan más, son mayoritariamente demócratas (77%), aportan fuertes recursos a las campañas y tienen asuntos muy específicos para decidir su voto (issue voters). En una de esas, los candidatos presidenciales corresponden a la bondad.

8.8.07

Somos mucho más que dos (Excelsior, 080807)


“... y en la calle codo a codo somos mucho más que dos” escribía Mario Benedetti en Te Quiero, uno de sus poemas elementales, uno de esos que entran precisos en el imaginario latinoamericano; como los Amorosos de Jaime Sabines, 12 de Oliverio Girondo, Piedra de Sol de Octavio Paz, La Canción Desesperada de Pablo Neruda, El Reloj de Arena de Jorge Luís Borges o Versos Sencillos de José Martí. Porque sí, el imaginario latinoamericano se ha nutrido de palabras; la certeza de un continuo cultural que pasaba por el lenguaje y una realidad que exigía ser explicada. Palabras.

“¿Palabras? Sí, de aire, y en el aire perdidas” sentenciaba Octavio Paz como destino de poetas. No erraba, en América Latina nos han sobrado palabras y nos han faltado materialidades. Hemos tenido poetas en la misma escala en que nos han faltado hombres de Estado. No es un contraste inútil. Es parte de la asimetría, descrita mejor que nadie por Carlos Fuentes, entre nuestro imaginario cultural, y nuestra realidad política y económica. No sólo en términos del desarrollo de nuestros países, sino en términos de su vinculación regional.

Apenas nos estamos poniendo a tono con el discurso. Hemos cambiado. Hemos crecido, hemos liberalizado nuestras economías y, sobre todo, nos hemos democratizado. América Latina camina –lentamente- hacia la regionalización. El camino es de doble sentido. Por un lado, Brasil y el proceso de consolidación y expansión del Mercosur que a 16 años de su creación formal no sólo ha sobrevivido, sino que ha venido incorporando como países asociados al resto del cono sur. Por el otro lado viene México, que recién voltea al sur como espacio de oportunidades económicas y, sobre todo, como fuente de fortalecimiento diplomático.

Brasil y México, no otras dos piernas puede tener América Latina, como idea y como posibilidad. Juntos, Brasil y México representaban en 2005: el 64% de la economía regional (32% cada uno), el 53% de su población (34% y 19%), 59% de la totalidad de sus exportaciones (21% y 38%), 59% de sus importaciones (15% y 44%) y 51% de la inversión extranjera directa (22% y 29%).

Cierto, en términos comerciales los flujos intra-regionales en América Latina son aún reducidos. Por ejemplo, mientras que el comercio entre los países del TLCAN asciende a 815 mil millones de dólares, la totalidad del comercio entre todos los países latinoamericanos suma 85 mil millones, apenas el 10.5% de aquel. De hecho, las exportaciones del TLCAN al Mercosur (39 mil millones de dólares), o del Mercosur al TLCAN (23 mil millones de dólares) superan el valor del comercio entre los países miembros del Mercosur (21 mil millones de dólares). México es el puente indispensable entre las dos regiones comerciales más importantes del continente. México es también el principal inversionista local en la región, con 6 mil millones de dólares.

Pero no, no todo es comercio y capitales. El acercamiento entre Brasil y México, las visitas consecutivas de Lula da Silva, y Nestor Kirchner, la defensa de ambos para que México se una al Mercosur, pueden leerse también como un posible reordenamiento de la diplomacia regional, un reconocimiento tácito al liderazgo simultáneo de Brasil y México en la región. Cierto, juntos, codo a codo, Brasil y México son mucho más que dos, son más de la mitad de América Latina, son la base de su viabilidad como una región democrática, dinámica y diplomáticamente presente en la escena mundial. Una región en la que el discurso aislacionista, autoritario y petrolífero de Hugo Chávez no encuentre eco. Una región del tamaño de sus poetas.

1.8.07

¡Auxilio! ¡Ahí viene México! (Excelsior 010807)



Cuando uno ha encontrado en el miedo una forma dominante de interacción con los otros, cuando uno ve en los otros sólo fuentes de amenaza, cuando uno está siempre dispuesto a prestar oídos a Pedro y su anuncio infatigable de lobos; entonces, cualquier cosa - literalmente cualquier cosa - es motivo de recelo, angustia, y desasosiego. Por ejemplo, una carretera.

Sí, leyó usted bien: una carretera. Particularmente si usted es un estadounidense conservador y la carretera viene de México. El New York Times publicó en su página de Internet el pasado lunes por la noche un pequeño artículo sobre el rumor de una Superautopista que conectaría a los tres países miembros del TLCAN desde Lázaro Cárdenas en México hasta Winnipeg en Canadá (NAFTA Superhighway), y respecto al cual han sido cuestionados repetidamente los precandidatos republicanos a la presidencia de Estados Unidos. Preguntas temblorosas de estadounidenses que ven en la superautopista el inicio de un proceso de unificación entre Estados Unidos, México y Canadá.

Por lo pronto Rudolph Giuliani, Mitt Romney y John McCain han dicho desconocer cualquier proyecto de este tipo, pero han dejado en claro su oposición. Mitt Romney declaró que se opondría a “cualquier medida que redujera la soberanía” de Estados Unidos. Por su parte, John McCain respondió a una acongojada votante de Iowa, “no nos uniremos con alguno de esos dos países [Canadá y México] no se preocupe señora”. De ese tamaño la paranoia, una autopista reduce la soberanía y une irremediablemente en una sola entidad a tres países.

Pero esta no es una historia nueva, el mito de la superautopista ronda desde hace varios años. Tres parecen ser sus motivadores. Primero, la organización NASCO (North America’s SuperCorridor Coalition), que agrupa a empresas y gobiernos locales de los tres países para la mejora de la infraestructura de transporte, ha promovido desde su creación un sistema multimodal que amplíe la capacidad de carga y conecte efectivamente los puertos mexicanos con la frontera norte y los principales centros industriales de nuestros dos socios comerciales. Segundo, la aprobación en 2004 del Corredor Trans-Texano como una red de transporte de carga paralela a la autopista que une Laredo con Dallas, prolongándola hasta los límites con Oklahoma, proyecto a cargo de la empresa española CINTRA. Finalmente, la creación en 2005 de la Sociedad para la Seguridad y Prosperidad de Norteamérica (SPP), como una iniciativa adicional al TLCAN para elevar la seguridad regional y el bienestar económico de sus habitantes.

Lo cierto es que mientras la autopista no existe ni siquiera como un plan formal, las reacciones conservadoras abundan. Una simple búsqueda en google arroja 39,800 referencias a la superautopista, la mayoría de ellas sitios de Internet opuestos al proyecto y a una mayor integración de Estados Unidos con México. El gobierno estadounidense se vio obligado incluso a generar una página de ‘mitos y realidades’ sobre el SPP para asegurar que: no es un acuerdo formal, no busca unir a los 3 países, no viola la soberanía nacional y que no, no se planea ninguna autopista regional.

Norteamérica es la 2ª región más integrada comercialmente del mundo después de Europa: 56% de su comercio total es intra-regional (el porcentaje es 73% en Europa). El comercio dentro del TLCAN representa alrededor del 80% del comercio total de Canadá y México, y 30% del comercio de Estados Unidos. El tráfico de carga entre los 3 países ha crecido casi 40% en la última década sin que se haya ampliado la capacidad en infraestructura.

Nos despertamos asustados siendo una región. Tres democracias complementarias en el flujo de productos, capitales, y trabajo. Seguimos asustados y, lo sabemos, el miedo es una herramienta política. La superautopista del TLCAN parece ser un artificio electoral republicano para evidenciar y explotar uno de los grandes miedos estadounidenses: la inevitable cercanía con México y los mexicanos.