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18.6.08

8 razones por las que Obama será Presidente (El Centro, 180608)

1. Estrategia clara. Tengo para mi que la razón central del triunfo de Obama en la primaria demócrata fue una estrategia de campaña clara e invariable. El demócrata encontró un tema central que cubre el resto de su discurso: el cambio. Para su fortuna, él, como candidato, personifica casi a perfección la idea de renovación en Washington. McCain, por el contrario, ha dado bandazos desde la primaria republicana, y hoy su discurso replica el de Bush: torpe y caduco.
2. Maquinaria partidista. La ventaja de Hillary respecto a Obama era su control de la elite demócrata. Esa estructura partidista está hoy completamente al servicio del candidato afroamericano. En contraste, los republicanos no terminan de formarse entusiastas en las filas de su candidato, y según encuestas recientes, no son pocos los simpatizantes conservadores que ven con buenos ojos a Obama.
3. Catch all. Obama tiene un gran atributo: es atractivo a una gama inmensa de votantes. Hombres blancos, votantes afroamericanos, jóvenes de todos los colores, y como mostró la primaria, mujeres. Bill Clinton construyó una coalición similar en 1992, y así derrotó al primero de los Bush. McCain se limitará a buscar maximizar el voto de blancos conservadores.
4. Movilización electoral. Me decía Marco Morales, colega politólogo y entrañable amigo, que esta elección se definirá por qué candidato logre llevar más simpatizantes a las urnas. Concuerdo. Sólo que Marco pensaba que algunos demócratas preferirían quedarse en sus casas a votar por Obama. Yo, por el contrario, creo que si algo define a Obama, es su capacidad para movilizar a los segmentos que tienden a votar menos: jóvenes e independientes.
5. Estados clave. La elección presidencial estadounidense se define en pocos estados: Ohio, Florida, Michigan, New Hampshire, Arizona, Virgina, Oregon, Wisconsin y Pennsylvania. La mayoría de ellos apoyó a Bush en 2004; no obstante, en 2008 es probable que los estados ‘blue collar’, como Ohio, Pennsylvania y Michigan se pinten de azul y apoyen a Obama, y no a un McCain con un discurso económico desarticulado.
6. Mujeres. La derrota de Hillary llevó a no pocos analistas a pensar que las votantes por-Clinton preferirían votar por McCain sobre Obama. Una encuesta apenas publicada por el L.A. Times reveló que el demócrata aventaja a McCain entre las mujeres por casi 20 puntos porcentuales. La maldición duró menos de dos semanas.
7. Asuntos. Los demócratas tienen el reto de enmarcar la elección alrededor de 3 temas centrales: economía, guerra en Irak y política social. De lograrlo, Obama tendría una ventaja inmediata en un país en el que una mayoría aplastante desaprueba las políticas del Presidente Bush, y que puede encontrar en McCain una simple prolongación de ellas.
Es negro, pero no es negro. Sí, ni duda cabe, basta verlo para saberlo, Obama es negro. Pero en términos de su historia, su formación y sus posiciones, Obama poco tiene que ver con los tradicionales políticos afroamericanos. Si ganó la candidatura demócrata, se debió en gran parte, al apoyo masivo de votantes blancos que no encuentran en él los atributos que les impedirían apoyar a un negro en las urnas. McCain, bueno, ese sí es blanco y sin dobleces.

19.12.07

No hay peor ciego (Excelsior, 191207)


Sin ningún pudor algunos precandidatos demócratas, notoriamente Hillary Clinton, afirmaron en uno de sus múltiples debates que entre la protección a los derechos humanos y la garantía a la seguridad nacional, debe prevalecer lo segundo. Por supuesto, no hablaban de los derechos humanos de los estadounidenses, sino de los derechos humanos de la población en países dictatoriales considerados aliados estratégicos de los Estados Unidos en la guerra contra el terrorismo (i.e. Pakistán). Que se haga la voluntad de Dios, pero en las vacas de mis vecinos.

La pregunta era un artificio de un conductor de CNN. Hasta aquí, nada que llorar. Los medios buscan articular la agenda y para ello recurren a sobre-simplificaciones, falsos dilemas y trampas. Esa es parte de su chamba. Parte de la chamba de un político es salvar esas trampas y tener el valor de informar sus posiciones antes que asumir una línea discursiva que se percibe popular, aunque sea profundamente incorrecta.

No dudo que la senadora Clinton sepa que en el combate al terrorismo una democracia es un aliado más efectivo que una autocracia. Un gobierno democrático tiene incentivos propios para hacerlo y estructuras institucionales que garantizan un uso más efectivo de la ayuda militar internacional. Un dictador también desea permanecer en el poder, pero dado que su permanencia no depende de una mayoría electoral, su sistema de incentivos lo lleva a desviarse de un curso óptimo de políticas públicas. Así, un dictador puede incrementar el nivel de ayuda internacional mientras continúe siendo un problema y puede hacer uso de esa ayuda para reprimir disidentes políticos, no terroristas.

Es pues un falso dilema. Un gobernante que viola los derechos humanos de sus habitantes, entre ellos, el derecho a elegir a su gobierno; lejos de ser un aliado más efectivo para garantizar la seguridad nacional de los Estados Unidos, se convierte en un hijo problemático que acapara la atención del padre sin modificar sustancialmente su comportamiento.

Sí, Hillary Clinton sabe todo esto y aún así decidió, con la mano en la cintura, defender la primacía de la seguridad de los estadounidenses sobre los derechos humanos de los no estadounidenses. Pensó que si su audiencia es doméstica, bien vale la pena decirles lo que quieren oír aunque sea fundamentalmente falso y peligroso. El paso del discurso rudo a las acciones torpes es fácil. Estados Unidos se ha entrampado por más de medio siglo: soberbio, miope y burdo. Necio en ver un sólo problema, un sólo enemigo, y supeditar su política exterior a ambos. Estados Unidos fabrica enemigos y los arma.

De acuerdo con el World Policy Institute en un reporte reciente, en todos los casos en los que Estados Unidos ha enviado tropas al exterior en los últimos 20 años, sus adversarios combatían a los soldados estadounidenses precisamente con armamento estadounidense. Tanto el régimen talibán en Afganistán como el gobierno de Sadam Hussein fueron intensamente apoyados y armados por Estados Unidos durante la guerra fría.

¿Lección aprendida? No. Actualmente Estados Unidos es el principal proveedor de armas a países subdesarrollados con 36% del total de venta de armas (le sigue Rusia con 28%). En los últimos 5 años Estados Unidos ha transferido armamento a 18 de los 25 países con conflictos internos (Angola, Etiopía, Chad y Filipinas entre otros). Más de la mitad de los principales receptores de armas estadounidenses no son democracias, de acuerdo con el propio Departamento de Estado (Arabia Saudita, Egipto, Jordania, Uzbekistán, entre otros). Para rematar, entre los mayores receptores de armamento y ayuda militar estadounidense se encuentran países en conflicto (India y Pakistán, por ejemplo).

Los aliados de ayer son los enemigos de hoy, y los aliados de hoy…

12.12.07

El Síndrome de Masiosare (121207)


Todos hemos oído anécdotas sobre nombres insólitos en México, un niño llamado Anivdelarev porque nació el 20 de noviembre, otro Usarmy en honor a un buque estadounidense en las costas de Veracruz; pero ninguno tan repetido como Masiosare, tomado de aquella estrofa del himno nacional que dice “Mas si osare un extraño enemigo profanar con su planta tu suelo”. Así, además de varios niños a los que seguramente en la escuela les harán la vida de cuadritos, Masiosare es, sobre todo, un extraño enemigo.

Una perla del imaginario nacional. Un personaje ficticio que amenaza con profanar nuestro suelo con su enemiga planta. Miedo simultáneo a lo desconocido y lo diferente. Si ese miedo fuese un síndrome expandido en un país, ese país sería sin duda Estados Unidos. La serie de debates entre los precandidatos demócratas y republicanos son reflejo de un síndrome de Masiosare extendido e inagotable.

Los precandidatos responden a una audiencia que ha visto en el exterior una fuente de amenazas, casi nunca una fuente de oportunidades. El caso de México es peculiar, los precandidatos de ambos partidos pueden debatir por largos periodos sobre migración y el TLCAN sin mencionar siquiera a nuestro país. Si revisamos los 4 debates demócratas y los 3 republicanos, ocurridos desde septiembre -sin considerar los debates organizados por la cadena Univisión dedicados en exclusivo a temas relevantes para la población hispana-, vemos que México ha sido mencionado un total de 14 veces, 10 por demócratas, 4 por republicanos.

De las 10 menciones demócratas, 5 pertenecen al candidato de origen mexicano Bill Richardson, su referencia a México se sintetiza en lo siguiente: “Debemos tener una relación, se llama política exterior, con México. Son nuestros amigos. Pero uno debe hablar francamente con los amigos, y debe ser algo como esto: México, dale trabajo a tu gente”. En otros 3 episodios las menciones demócratas corrieron a cargo del candidato más a la izquierda, Dennis Kucinich, todas ellas con relación a la necesidad de cancelar el TLCAN. Por parte de los republicanos, 3 de las 4 menciones las hizo el candidato libertario Ron Paul para referirse al maléfico plan para construir una autopista tri-nacional que “partiría a Estados Unidos en dos” (NAFTA highway). México es una Masiosare madre que envía millones de sus crías ilegalmente a Estados Unidos. Nada más. Ni socio, ni amigo, ni aliado.

En comparación a las 14 menciones a México; la palabra NAFTA ha sido mencionada 22 veces por demócratas, y 2 por republicanos; casi todas para hablar de los efectos dañinos del tratado y la necesidad de revisarlo (o cancelarlo). Las palabras inmigración, inmigrantes o ilegales han sido dichas 197 veces (108 demócratas, 89 republicanos), 70% de ellas en los debates más recientes. El tema migratorio se incrustó en la agenda electoral, a pesar de la renuencia de todos los candidatos. Finalmente, la palabra ‘frontera’ ha sido mencionada 28 veces (el doble que México), 18 por demócratas, 10 por republicanos; en todas ellas para acentuar la necesidad de fortalecer la seguridad en la frontera con México y el apoyo a la construcción de un muro fronterizo. Si sirve de consuelo, la palabra narcotráfico no ha sido menciona una sola vez.

México no se nombra y existe en los debates sólo detrás de los problemas, por los millones de mexicanos indocumentados trabajando en Estados Unidos, por los millones de empleos no-capacitados que afirman han migrado hacia México a raíz del TLCAN, por los 3,326 kilómetros de una frontera porosa que deja pasar ilegales y quizás, miedo de miedos, terroristas. 250 menciones a asuntos bilaterales y sólo 14 menciones a México. Se nombra lo odiado, se nombra lo querido. Ni lo uno, ni lo otro, México es un fantasma, y a los fantasmas no se les nombra, se les teme.